Firmar un contrato sin leerlo —o sin entenderlo— es uno de los riesgos legales más comunes. Estos son los elementos que siempre revisamos.
1. Partes identificadas
Nombres completos, documentos de identidad y, en empresas, datos de representación legal. Un contrato con partes mal identificadas es difícil de ejecutar.
2. Objeto claro
¿Qué se está acordando exactamente? El objeto debe describirse sin ambigüedades: qué, cuánto, cómo y dónde.
3. Precio y forma de pago
- Monto y moneda
- Forma y plazos de pago
- Intereses o penalidades por mora
4. Plazos y condiciones de cumplimiento
Fechas de inicio y término, entregables y condiciones. Lo que no está escrito, no existe.
5. Responsabilidad e incumplimiento
Qué pasa si una parte incumple: multas, resolución, indemnizaciones. Esta cláusula evita la mayoría de los juicios.
6. Solución de controversias
¿Mediación o arbitraje antes de un juicio? Incluir una cláusula de solución amistosa ahorra tiempo y dinero.
7. Firmas y anexos
Firmas de las partes y de testigos si aplica, con todos los anexos referenciados en el cuerpo del contrato.
Regla de oro: si no lo entiendes, no lo firmes. Podemos revisar tu contrato y explicártelo en lenguaje simple.
¿Este tema se parece a tu caso?
Cada situación es distinta: cuéntanos la tuya y te orientamos con la primera consulta sin costo.
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